Una butaca en honor a Concha Velasco

Una butaca en honor a Concha Velasco

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Concha Velasco emocionó como Juana la Loca.
Concha Velasco emocionó como Juana la Loca.

El Festival de Teatro de El Ejido echó el telón el pasado sábado con una de las actrices más grandes de nuestro país. Concha Velasco encarnó en el Auditorio a Juana la Loca en ‘Reina Juana’ y, tras la obra, recibió un reconocimiento por su trayectoria profesional, que consistió en poner su nombre a una de las butacas de la fila 14 de la platea.

Tras varios minutos de aplausos, ovaciones y con el público puesto en pie, el alcalde ejidense, Francisco Góngora, acudía al escenario para comunicarle a la actriz el reconocimiento que la ciudad de El Ejido y su festival ha tenido a bien otorgarle por su aportación a la cultura, su trayectoria profesional y, sobre todo, su apuesta por el municipio, al haber sido éste escogido en varias ocasiones por la actriz para representar sus obras. Tras ello, actriz y alcalde descendieron del escenario para dirigirse a la platea del Teatro Auditorio y descubrir en la fila 14 la ‘butaca de honor’ que lleva el nombre de la actriz.

Concha Velasco descubrió la placa que de su nombre a una butaca del Auditorio.
Concha Velasco descubrió la placa que de su nombre a una butaca del Auditorio.

La propia Velasco fue la encargada de descubrirla junto al alcalde ejidense. Lo hicieron entre los aplausos y las felicitaciones de un público que llenaba el aforo existente. La actriz se mostró muy emocionada y cariñosa con el público y agradecio al Ayuntamiento ejidense este reconocimiento, a la vez que alabó no sólo el Festival de Teatro sino la afición al teatro y la cultura que derrocha la ciudad.

Este homenaje ponía el cierre a un mes casi ininterrumpido de teatro, de cultura y de danza. Lo hacía con el broche perfecto, ya que los espectadores disfrutaron de una sublime Concha Velasco en el que, sin duda, es el papel de su vida, el de la reina Juana I de Castilla, más conocida como ‘Juana la Loca’ y con la obra de Ernesto Caballero donde se trenza, a la perfección, el compendio histórico y la interpretación en torno a una de las mujeres de la historia de España.

Más de hora y media de monólogo de una Concha Velasco metida en el papel de la Reina Juana que supo captar la atención de los espectadores a través de la palabra y los gestos de una actriz descomunal que supo transmitir a la perfección los días de reclusión de la Reina en Tordesillas (Valladolid) y a una Reina Juana presa de la demencia causada por una mezcla causada por el sometimiento a la voluntad de sus padres los Reyes Católicos, sus obligaciones como infanta, su traslado a Flandes y, sobre todo, los devoradores celos patológicos y el fervor que sintió por su marido difunto, el rey Felipe ‘El Hermoso’.

No en vano, la obra comienza con una desquiciada doña Juana que lleva muchos años encerrada y es obligada a confesarse para redimir sus pecados. A lo largo de ella, la Reina Juana se confiesa ante un sacerdote y durante su confesión relata y recrea los episodios más importantes tanto de su vida como de la propia historia de España.

En primera persona, alude a momentos históricos como su boda con Felipe de Habsburgo, el inicio de su viaje a Flandes, la muerte de su madre, Isabel La Católica, las discusiones con su padre, el Rey Fernando ‘El Católico’ o escenas en la que es coronada reina e, instantes después, decretan su incapacidad para gobernar.

Con esta obra, Concha Velasco, a sus 76 años, volvió a deslumbrar a su público en los momentos en los que clavó el papel para emocionarnos con una Reina Juana con el corazón roto por los celos y esa desesperación que se apodera de ella llevándola a la locura tras la muerte de Felipe. Fue un papel majestuoso en que dio vida, de forma desgarrada a la vez que alegre y generoso, a una inquietante e enigmática Reina Juana.

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