Rescatan casi un centenar de peces de la Ribera de Algaida

Rescatan casi un centenar de peces de la Ribera de Algaida

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Un técnico del Aquarium de Roquetas recogió el centenar de carpas.
Un técnico del Aquarium de Roquetas recogió el centenar de carpas.

Técnicos del Aquarium de Roquetas de Mar acudieron, ayer, a una charca situada en la Ribera de la Algaida de la localidad roquetera, alertados por un vecino que la noche anterior les indicó que la citada balsa de agua se estaba secando y los peces que en ella vivían estaban a punto de morir. El aviso se refería a peces Carassius auratus o las conocidas carpas de colores de agua fría que se suelen ver en estanques o acuarios, y que son una especie invasora, posiblemente introducida por el hombre, en esta zona natural.
Al llegar al lugar, el personal del Aquarium se ha encontrado ya trabajando a técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, que igualmente alertados por la falta de agua de la charca, estaban actuando para salvar numerosos ejemplares de anguilas, algunas de ellas de más de un metro de longitud, que al tratarse de una especie autóctona que precisa protección, fueron rescatados para posteriormente liberarlos en el mar.

Sin embargo, no iban a correr igual suerte las carpas, al ser animales introducidos de forma artificial y que pueden generar efectos adversos sobre el delicado ecosistema de la zona. Por ello, los técnicos del Aquarium los han recogido a lo largo de la mañana para evitar que murieran al quedarse sin agua.

«Es una especie que no tiene cabida en nuestras instalaciones, pero tras llamar al Oasis de Tabernas pidiendo su colaboración, hemos encontrado a un ciudadano alemán que tiene un refugio de tortugas en Tabernas y que ha accedido a quedarse los peces en los tanques que tiene», explicó al respecto al director del Aquarium de Roquetas, Enrique Fernández.

En total, han sido un centenar los peces rescatados, que por el momento se encuentran en tanques de aclimatamiento del Aquarium, a la espera de ser trasladados al que será su nuevo hogar. Para Enrique Fernández, lo ocurrido debe servir para «concienciar» a la población sobre los riesgos que entraña liberar animales foráneos en ecosistemas naturales, ya que a su juicio, ellos mismos podrían haber acelerado la desecación de la charca, al ser peces que se alimentan de vegetación y que han podido eliminar la capa de vegetación que se forma en la superficie de la misma, que la protegía de los rayos solares. «Una sola pareja de peces de este tipo puede poner hasta 5.000 huevos y puede tener efectos muy negativos sobre los ecosistemas», concluyó el director del centro roquetero.

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