El camino del emprendedor

El camino del emprendedor

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Pese a que “El camino del samurai” o “bushido” recogido en parte en el “Hagakure” (oculto en las hojas) constituye un código marcial y de comportamiento para el “bushi” o samurai, estos escritos han traspasado fronteras debido a que nos transmiten una serie de enseñanzas totalmente atemporales y aculturales. Tras la lectura de este extraordinario libro, considero que hay que tener bien presentes sus enseñanzas si se quiere hacer algo en la vida. Por ello he recopilado textualmente algunas de las enseñanzas más trascendentes contenidas en este escrito. El cumplimiento de estos preceptos no garantiza el éxito, pero su incumplimiento sí garantiza el fracaso. Adelante, querido lector, pero tenga presente que, tras su lectura paciente y su asimilación, no será el mismo.

Enseñanzas:

Quitándonos de encima los prejuicios, inspirándonos en los dichos de los antiguos y consultando con otras personas, las cosas marcharán bien y sin contratiempos.

Si observamos el mundo cuando las cosas marchan bien, veremos que hay muchos que se dedican a dejarse ver por el señor y a hacerse valer ante él con su sabiduría, astucia y buen criterio. Sin embargo, son muchos los que darán la espalda al señor si éste tiene que exiliarse o cae prisionero, para pasarse al bando del hombre del momento.

Es importante saber manifestar a otra persona nuestra opinión y corregirle los defectos. Se trata de un acto de compasión, y es el primero de los actos de servicio. Sin embargo, es dificilísimo dar con el modo de hacerlo. Antes de expresar una opinión a una persona debes empezar por juzgar si esa persona tiene disposición para recibirla o no. Los grandes actos de compasión del samurai consisten en intimar con todos sus camaradas, corregirse mutuamente los defectos y estar decididos a servir a su señor. ¿Cómo se puede esperar hacer mejor persona a alguien a base de avergonzarlo?

Hoy día los asuntos se resuelven hábilmente con palabras y se rehúyen las tareas que requieren un esfuerzo. Quisiera que los jóvenes reflexionarais sobre esto.

En los últimos tiempos hay personas llamadas “inteligentes” que se adornan de sabiduría superficial y no hacen más que engañar a los demás. Son inferiores, por tanto, a la gente de poco ingenio. La persona de poco ingenio es directa.

En nuestra vida atravesamos varios niveles en el estudio. En el nivel inferior, la persona estudia sin obtener resultados, y tiene la impresión de que él es torpe y los demás también. El que está en este nivel no sirve para nada. En el nivel medio, sigue siendo inútil, pero es consciente de sus carencias y también es capaz de advertir las carencias de los demás. En el nivel más elevado, se enorgullece de su propia habilidad, le agradan las alabanzas de los demás y lamenta la falta de habilidad de sus compañeros. Un hombre así tiene valía. El hombre que está en el nivel más alto, tiene aspecto de no saber nada. Existe, sin embargo, un nivel trascendente que es el más excelente de todos. En él, la persona es consciente de que el Camino que sigue es interminable, y no considera nunca que ha llegado al final. Conoce bien sus carencias y no llega a pensar nunca, en su vida, que ha conseguido superarlas. No tiene pensamientos orgullosos; contempla el Camino en toda su extensión con humildad. Avanza diariamente a lo largo de tu vida adquiriendo más habilidad que el día anterior, más habilidad que hoy. El proceso es interminable.

Los asuntos muy importantes deben tratarse a la ligera. Los asuntos poco importantes deben tratarse con seriedad. Entre los asuntos de uno no debe haber más de dos o tres que podamos calificar de muy importantes. Podemos entenderlos a base de deliberar sobre ellos en los ratos de tranquilidad. La cuestión es pensar las cosas de antemano y llevarlas a la ligera cuando llega el momento. Si no estás resuelto de antemano, te resultará difícil afrontar una situación y resolverla con ligereza, y no tendrás la seguridad de obrar con acierto. Sin embargo, si has sentado antes unos buenos cimientos, podrás basar tus actos en el principio de que los asuntos muy importantes deben tratarse a la ligera.

Artículo extraído del blog de Indalics.

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