Aparecen cuatro jabalíes muertos por trampas ilegales

Aparecen cuatro jabalíes muertos por trampas ilegales

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Agentes de Medio Ambiente analizan el lugar donde apareció uno de los jabalíes.
Agentes de Medio Ambiente analizan el lugar donde apareció uno de los jabalíes.
Agentes de Medio Ambiente analizan el lugar donde apareció uno de los jabalíes.

Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía encontraron ayer en un paraje del término municipal de Turre cuatro jabalíes muertos atrapados por lazos, en avanzado estado de descomposición, y se pudo comprobar que se había utilizado cable trenzado de acero de gran grosor, tanto que los agentes tuvieron que retirarlos con una cizalla.

Se encontraban situados estratégicamente, junto a veredas de paso de estos animales y estaban anclados a grandes troncos. El hallazgo ha sido posible gracias a la colaboración de particulares que trasladaron la información a los agentes de Medio Ambiente de la Junta, una vez que descubrieron los cadáveres de los cuatro ejemplares de jabalí atrapados por lazos usados para eliminarlos.

Los agentes de la Junta inspeccionaron además la zona en busca de más lazos e indicios para tratar de descubrir al autor de la instalación de este tipo de trampas, que aún continúa sin aparecer. El lazo es un instrumento indiscriminado de caza ilegal compuesto por cables de acero que atrapan al animal a su paso, aprisionándolo y provocando una muerte lenta y agónica. Según explica el delegado territorial de Medio Ambiente, Raúl Enríquez, “esta práctica está expresamente prohibida por la legislación medioambiental, ya que no discrimina la especie que captura, pudiendo morir cualquier animal que transite por la zona”.

Una vez que se encuentra uno de éstos lazos, el procedimiento a seguir siempre es colocar un testigo métrico en el lugar, justo donde se ha encontrado la trampa; después se establecen las coordenadas del lugar con GPS o smartphone, se toman fotografías tanto de la trampa como de los alrededores, y se redacta un acta que registre el hecho, de tal manera que quede registrado el modus operandi para poder relacionar diferentes hechos. Tras realizar este proceso, las trampas son precintadas y custodiadas mientras el acta se envía a la Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio para gestionar el expediente sancionador correspondiente.

Raúl Enriquez recuerda que “la caza furtiva y sus efectos sobre la fauna pueden ser considerados infracción administrativa o delito, dependiendo del alcance de los daños que ocasionen a la fauna” y recomienda,en cualquier caso, no mover ni tocar los lazos, y dar traslado inmediatamente aviso a los agentes de Medio Ambiente, a través del número de emergencias 112.

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