
¿Imaginan una fuente energética limpia, infinita y gestionable. Es complicado, ¿no? Pues está situada justo debajo de nuestros pies. Se trata del calor que almacena la Tierra y que puede ser utilizado en múltiples aplicaciones, que pueden ir desde la producción de electricidad hasta la calefacción de una carretera para evitar las heladas. Y todo eso completamente gratis. ¿Parece increíble? Pues no lo es, se trata de una realidad que parece abrirse paso en la provincia de Almería, una tierra asentada sobre un terreno de origen volcánico, donde un conjunto de anomalías geológicas se pueden transformar en auténticas calderas para la producción de vapor. El calor que se alberga en la Tierra puede representar una fuente de recursos energéticos y económicos de entidad. Una energía que funciona las 24 horas del día y los siete días de la semana; una fuente energética que, a diferencia de la solar o la eólica, no depende de las condiciones meteorológicas, sino que requiere de una serie de condiciones geológicas que hacen que queden, por decirlo de alguna manera, al descubierto grandes focos de calor que pueden alcanzar hasta los 300 grados centígrados.