
La actual recesión económica ha provocado un frenazo en el desarrollo urbanístico expansivo y descontrolado de los Municipios almerienses propio de la época de la burbuja inmobiliaria. Se impone hacer un alto y que los actuales gestores y planificadores se concentren en el suelo urbano consolidado, con intervenciones puntuales de forma que se lleve a cabo una rehabilitación interior de zonas degradadas o con equipamientos anticuados, conservando y regenerándose la ciudad histórica y aumentando la calidad de vida de los vecinos residentes. Asimismo es necesario dotar al casco histórico de los Municipios de recursos y dotaciones públicas, de eliminar infra-vivienda y aumentar la accesibilidad y eficiencia energética del parque de viviendas, con una mejora de la estética y restauración de edificios protegidos así como renovarlo con uso residencial, compatible con otros usos dotacionales, comercial, de servicios, terciarios, turísticos, lúdicos, deportivos, hosteleros y hacerlo atractivo para turistas y forasteros a la vez que se recuperan las señas de identidad perdidas y la idea de centralidad.