Nace el Eco Club de Lectura en la Villaespesa

Nace el Eco Club de Lectura en la Villaespesa

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Limpieza de la Balsa del Sapo realizada por Acuíferos Vivos.
Limpieza de la Balsa del Sapo realizada por Acuíferos Vivos.
Limpieza de la Balsa del Sapo realizada por Acuíferos Vivos.

El Día del Agua fue la fecha elegida por Acuíferos Vivos y Alianza por el Clima Almería para presentar el Eco Club de Lectura Berta Cáceres. En la presentación participó Helici Ramírez, que habló sobre la labor de Berta Cáceres, activista ambiental hondureña asesinada por su defensa del medio ambiente. 

El presidente de Acuíferos Vivos, José María Calaforra, leyó parte del manifiesto sobre los derechos del agua, tema que resurge una vez más tras el aglutinamiento o reagrupación de ciudadanos preocupados por una parte por los recursos y lo que ellos suponen y por otra parte por el empleo del medioambiente.

Expresó su preocupación por el mal uso, desgaste, desperdicio y malgasto del agua en Almería, dado su «mal estado, cualitativo y cuantitativo», y advirtió del hecho de que los recursos están siendo, poco a poco, olvidados principalmente por los responsables gubernamentales que además no proponen ninguna puesta de ayuda ni parecen tener la intención de acabar con un problema acuciante.

Como todos sabemos, quien controla el acceso a los recursos y los propios recursos, controla la economía, el mercado y a la población, por lo que si no se proponen soluciones de parte de los responsables más directos, lógicamente habrá menos acceso al agua a medida que se haga un gasto excesivo y alarmante del mismo recurso, más aún cuando dicho recurso no cuenta con la cantidad de desaladoras o los sistemas de regadío pertinentes o los sistemas de reciclaje de aguas tan útil en una zona como Almería.

Al argumento pecuniario hemos de añadir todas las cuestiones y los problemas climáticos (sequías, inundaciones, cambio climático y el efecto capa de Ozono), lo que hace del agua un recurso que haya que vender o comerciar a un precio elevado, en algunas ocasiones inaccesible a mucha gente, y que, por ende, el modelo agrario almeriense se vea amenazado por la dificultad de accesibilidad al agua.

Mientras todo ello sucede, los responsables aún no han tomado ninguna medida o solución pertinente ni adecuada; toda esa dejación o abandono de los recursos naturales, tan sólo agrava y empeora la situación, lejos de ayudar a solucionar el problema, lo hacen mayor si cabe.

Tanto Eco Club de Lectura Berta Cáceres como Juan José María Calaforra defienden que hemos de actuar y proponen como soluciones viables: no más incrementos en los costes del agua, manteniendo un equilibrio social y ambiental, proponiendo una vigilancia y una recuperación de las existencias de agua, una elaboración de una plan provincial de la gestión del agua, así como la intensificación de las recargas de aguas provinciales. En definitiva, que el recurso que nos supone el agua no sea tan sólo una justificación económica sino socio-ambiental y responsable.

Con el objetivo de promover la sostenibilidad del agua el máximo tiempo posible y con la mayor brevedad y actuación ciudadana, la Biblioteca Villaespesa abre sus puertas para dejar entrar a quienes se inscriban al Eco Club de Lectura —ya se han dado casos de Eco Club anteriormente en Sevilla y en Madrid— al que han denominado Berta Cáceres, propuesta que se lleva cavilando desde hace un año, y que se realizará cada primer martes de cada mes a las 19.00h en la sala de exposiciones de la Biblioteca, donde se propondrán lecturas en función de la gente.

Este Eco Club se ha construido por motivos obvios: la reivindicación de un empleo responsable y sostenible de los recursos, por lo que tomaron la figura de una activista ambiental hondureña (Berta Isabel Cáceres) que fue asesinada en su propia casa por defender los derechos de un consumo sensato del agua y por impedir (como muchos otros hondureños) a las grandes empresas las construcciones en los parajes de interés para la humanidad.

La intervención de la fotógrafa hondureña Heleci Ramírez aclara nuestra postura ciudadana y la reivindicación de Eco Club y de Juan José María Calaforra gracias a datos informativos, buenos y malos, sobre Honduras y al documental ofertado sobre la vida que llevó Berta Cáceres como activista medioambiental y como defensora de los derechos humanos. Así Ramírez nos presenta las dos caras de la misma moneda: la parta que invita al turismo y a la aventura en aguas cristalinas, viajes en tirolina, buceo, bosques que son considerados patrimonio nacional y patrimonio de la humanidad por cortesía de la UNESCO (como la Biosfera del Río Plátano, que comparte Honduras y Guatemala y en donde se agrupan tribus como los Pech, Miskito, Garífuna o los Tawaka; o como las Islas de la Bahía, considerado el 2º mayor arrecife Mesoamericano del mundo).

Aunque, por otro lado, también nos presenta la cara más conocida y rumoreada de Honduras, como la ingobernabilidad del país, el empleo de sicarios (dado el factor de que allí prácticamente no se necesitan licencias para las armas, por lo que cualquiera puede comprar una), los bosques se ven reducidos (como el bosque Janeth Kawas, denominado así por otra activista hondureña que murió asesinada en 1995, que fue incendiado de forma intencionada y que fue considerado como patrimonio nacional), tiene la tasa más elevada de homicidios de entre todos los países Latinoamericanos, donde todos los grupos vulnerables (defensores de los derechos, niños, mujeres, comunidades y asociados a los LGTBI, los activistas ecologistas) se ven en peligro, donde se recluta a niños en situaciones extremas y que sólo intentan de huir de dicha situación para introducirlos en un mundo incluso peor, donde se persigue, acosa y derriba a los activistas ambientales, donde parece que no hay justicia real puesto que para casos como el de Berta Cáceres o el de Janeth Kawas nunca se ha sabido de una profunda investigación.

Sin embargo, y a pesar de que el tono de toda la conferencia pudiera parecer lúgubre, realmente se hicieron propuestas serias para conseguir una mejor gestión y uso y aprecio del agua, se ha ejemplificado la lucha por unos recursos sostenibles con dos caras de activistas hondureñas y, además, se le ha añadido un Eco Club de Lectura Berta Cáceres con el fin de promover y sembrar el terreno para un mejor empleo del agua, por lo que el tono de la charla no resulta lúgubre u oscuro, sino esperanzador porque sabemos cuáles son los problemas, lo importante es concentrarse en la solución o la viabilidad.

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