El enigma Disney

El enigma Disney

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En 1940, y en su segundo número, aparecía una curiosa noticia en la revista española de cinematografía “Primer Plano”. En ella, a través de una serie de entrevistas, se daba a conocer que Walt Disney había nacido en España, más concretamente en Mojácar. En estos 69 años transcurridos desde entonces se han vertido ríos de tinta al respecto, se han elaborado varios reportajes y documentales, se han editado libros y, en nuestros días, la cuestión se debate en Internet. 

 

A ambos lados del Atlántico se mantienen posiciones a favor y en contra de la hispanidad de Disney. Autores como Mosley, Marc Elliot o Christopher Jones en Estados Unidos defienden la teoría hispana. En nuestro país personas como Tito del Amo, Tico Medina o Carlos Almendros también han lanzado sus especulaciones al respecto. 

Pero, ¿cuáles podrían ser las claves que pudieran desvelar este misterio, si en realidad lo es? ¿Fue un bulo lanzado por la revista cinematográfica en un alarde de fervor patrio por españolizar Hollywood recién instaurado el franquismo? ¿Había algún viso de realidad? 

PRIMER PLANO 

Lo cierto es que para quien analiza el artículo de “Primer Plano” con un poco de criterio periodístico, en seguida se dará cuenta que se encuentra ante un texto manipulado al servicio del nuevo orden. 

Al frente de esta revista, Manuel Augusto García Viñolas, miembro de Falange y Jefe del Departamento Nacional de Cinematografía dependiente del Ministerio de Gobernación y Propaganda (El actual Ministerio del Interior). Esta revista nace con el objetivo de ayudar a crear una industria del cine acorde con los posicionamientos ideológicos del franquismo. Ya en un decreto de 2 de noviembre de 1938, la autoridad franquista dejaba claro esta intención: “es innegable que el cinematógrafo ejerce una gran influencia en la difusión del pensamiento y en la educación de las masas, es, pues, indispensable que el Estado lo vigile en todos sus dominios”. Viñolas atrae hacia la revista algunos nombres como Francisco Cossío, Eugenio Dórs, Eugenio Montes o Pedro Laín Entralgo en su intento de elevar el clima cultural. Sin embargo no puede dejar de realizar una intensa labor propagandística y manipuladora de la realidad española. 

En ese contexto de propaganda e influencia en un cine de masas se encontraría la intención de encontrar raíces españolas en varias estrellas del cine norteamericano. Y, ¿por qué no?, en Walt Disney. Sin embargo, este caso en particular hay que analizarlo con mucho cuidado si se tienen en cuenta varias circunstancias. 

La primera de ellas. Es que estamos en los albores de la II Guerra Mundial. Aunque Estados Unidos no ha entrado en Guerra ya mantiene una intensa lucha comercial y cultural con la Alemania nazi. Esta lucha involucra a España e, indirectamente, a Walt Disney. Alemania usa a España como trampolín cultural en Iberoamérica con el objeto de atraer a los ciudadanos de estos países hacia el nazismo. Estados Unidos contraataca creando un servicio cultural adjunto a la Secretaría de Estado que se encargaría de contrarrestar la influencia germana en Sudamérica. Disney es miembro de este comité, e incluso, en 1940 hace una gira por varios países. Dado que Falange en ese momento expresa un exacerbado antinorteamericanismo y se encuentra posicionada fuertemente junto a los alemanes, Disney no sería un buen candidato a esa hispanización. 

En segundo lugar los rumores sobre un origen español de Disney anteceden a 1940. Incluso se podría hablar de 1925, fecha de la boda de Disney con Lillyan Bunds, cuando Disney pide un acta de bautismo de una tal José Guirao; aunque ese hecho parece poco factible. 

En tercer lugar, para ser una trama urdida por una revista dependiente del Gobierno, se origina una viva correspondencia al respecto entre el Ministerio de Gobernación, el Ayuntamiento de Mojácar y la parroquia de la localidad. Se entrecruzan misivas solicitando información sobre el niño español que podría ser Walt Disney. Todas esas cartas, que es material histórico de carácter público, han desaparecido de sus correspondientes archivos en el Ayuntamiento, Ministerio y parroquia. Actualmente se encuentran en manos privadas a la espera que se hagan públicas. 

LA “LEYENDA” EN MOJÁCAR 

Esta historia que discurre desde hace un siglo (Walt Disney nace en 1901) forma parte de la vida de los mojaqueros. Walt Disney se habría llamado originariamente José Guirao, vástago de Isabel Zamora y un hombre de la zona. Analicemos primeramente los personajes de esta historia y cuáles son las posibilidades de esta “leyenda”. Constatar que todas estas personas son personas reales y de la que se puede obtener alguna documentación histórica. 

Isabel Zamora, apodada “La Bicha”, cuenta con todas las opciones para ser la madre española del astro del cine. Nacida en 1874 en Mojácar, su familia era originaria de la localidad próxima de Los Guiraos. Existen pruebas de que fue madre soltera, al menos, en 1895, algo totalmente escandaloso para la época. Concretamente el 20 de septiembre de 1895 dio a luz a una niña a la que llamó Beatriz. En el acta de Bautismo y de nacimiento no se menciona ningún padre y fue inscrita en el censo por su abuelo, Felipe Zamora. Beatriz moriría un año después a causa de “problemas de dentición”, algo muy común en la época. También existen pruebas de que contrajo matrimonio en Valencia en 1912 con un jornalero originario del pueblo de L´ollería llamado Samuel Mompó y que acaba sus días, también en Valencia, en 1921 a causa de problemas pulmonares. Sabemos que perteneció a una familia de emigrantes, ya que, al menos, un hermano suyo murió en Argentina dejando un legado millonario que nadie reclamó. Esto es todo lo que podemos saber gracias a la documentación que se dispone. El resto son historias que han pasado de boca en boca a través de generaciones entre los vecinos de Mojácar. Según estas historias, Isabel habría tenido un segundo hijo en 1901 (Walt Disney). Temiendo que le ocurriese lo mismo que a Beatriz y dada la presión que ejercía en ella el opresivo ambiente rural de la época por ser madre soltera, habríase marchado de Mojácar en un vapor de los muchos que llevaban mineral al puerto de Boston (EE.UU) desde Garrucha o Pulpí. Al parecer una tía suya habría tenido relaciones con algún miembro de la tripulación de ese barco y le habría ayudado a marchar. Una vez allí conocería a la familia Disney que había emigrado a Estados Unidos desde Canadá. Más tarde regresaría a España asentándose en Valencia tras, como dicen algún historiador, haber mantenido relaciones con el Gobernador Civil de Murcia. Si fue esa la historia o no es algo que sólo una investigación con mayor rigor podría desvelar. 

Existen varios candidatos para ser el padre español de Walt Disney. En concreto tres son los que se distinguen por poderlos situar en el momento y lugar adecuados. 

Ginés Carrillo en el momento del nacimiento de Walt Disney cuenta con 18 años. Está en ciernes de convertirse en médico y pertenece a la élite caciquil local. Durante la Guerra Civil apoyó la causa franquista y por ello estuvo oculto de las posibles represalias republicanas en Ohanes. Al concluir la guerra, ya como médico, ocupa la Alcaldía, coincidiendo con la publicación de la noticia en la revista “Primer Plano”. Cacique local y mecenas de las artes en el municipio, le gustaba la música popular y la literatura, llegando a escribir varias obras poéticas y, al menos, una novela, llegándolas a firmar bajo varios pseudónimos del que destacamos “El Abad Poeta”. 

Cristóbal Valverde era un pequeño empresario del Levante que traficaba con frutas y verduras. Algunos de sus familiares aseguran que era el padre natural de Walt Disney. Ginés González, “El Perrita” o Ginés “de Soledad”. El barbero de la localidad y del que se sabe era muy aficionado a conquistar a las jóvenes del pueblo. Se dice que hay personas que le recuerdan saltando por los tejados de las viviendas con el objetivo de perseguir a las muchachas. Muere en Barcelona en la década de los noventa. Para la historiografía local dos fechas marcan un hito en esta historia. 1940, cuando además de publicarse en la citada revista, tres desconocidos de procedencia extranjera visitan el pueblo y sus archivos. Unos los califican de agentes del FBI y otros de empleados de los Estudios Disney. No existen pruebas documentales al respecto, pero sí testigos que lo corroboran. 1955 cuando, también sin documentación al respecto pero con testigos presenciales, entre ellos un afamado médico mojaquero, varios monjes franciscanos provenientes de Murcia y Cartagena recorren el pueblo para buscar en los archivos parroquiales, y algo curioso, una peculiar construcción subterránea, citada en la novela de Ginés Carrillo y que, ciertamente, existe bajo el subsuelo de Mojácar.

¿Y QUÉ HAY DEL PROPIO WALT DISNEY? 

¿Y qué podemos decir del auténtico protagonista de esta historia? Durante toda su vida Disney negó su posible origen español. Sin embargo, algunas lagunas nunca pudo llegar a llenarlas del todo. 

Nunca se ha hallado partida de nacimiento alguna. El único documento que se conserva es su partida de bautismo datada en 1902 en Chicago, seis meses después de su nacimiento. Por cierto, su nombre, Walter, se debe al gran aprecio que tenía su padre, Elias Disney, al párroco de la Iglesia de donde fue bautizado, cuyo nombre también era Walter. Durante la I Guerra Mundial y con ocasión de su boda, su madre, Flora Disney, tuvo que realizar sendas declaraciones juradas con el objeto de despejar las dudas sobre su americanidad. Una para permitir su servicio en la Cruz Roja durante el conflicto en Francia, otra para completar su expediente de matrimonio. 

El hecho de que gran parte de sus personajes sean jóvenes abandonados o huérfanos ha reforzado los rumores sobre su posible adopción por el matrimonio Disney. Cenicienta, Peter Pan, Blancanieves, Pinocho, Bambi, Dumbo, por poner un ejemplo, todos estos protagonistas tienen un elemento común, la ausencia de su familia original. De todos es sabido la relación de amistad de Disney con Salvador Dalí, pero pocos conocen que, según la esposa del secretario personal del pintor, cuando en 1957 Disney se encuentra con él en Port Lligat durante su visita a España, Disney habla un perfecto castellano. 

Es en esa época cuando Dalí y Disney deciden colaborar en una película de dibujos animados llamada “Destino” basada en las ideas de Dalí, y que se ha terminado recientemente. Una relación mucho más interesante es la que mantuvo con J. Edgar Hoover, omnipotente Director del FBI. El expediente que mantiene el FBI sobre Disney es de casi 600 folios, de los cuáles muchos se mantienen aún bajo la calificación de “top secret”. En ellos se puede hacer un recorrido de la vida de Disney. El trato con Hoover era a nivel personal y con el FBI tenía un carácter profesional. En varias ocasiones el FBI y la Walt Disney Corporation colaboraron en la realización de programas y películas para televisión como “Darned Cat”. 

Las relaciones eran fluidas, llegándo a intervenir agentes en los programas y haciendose proselitismo del FBI desde los contenidos de las emisiones en televisión. De hecho, Disney acabó siendo un agente SAC del FBI (special agent in charge), una especie de colaborador civil de esta agencia federal. Sin embargo, esto no le evitó ser investigado directamente por asesores presidenciales de la Casa Blanca, cuya preocupación era el posible apoyo de Walt Disney a varias causas y personas consideradas izquierdistas, tales como el dibujante socialista Young y el Council for Democracy in America. Y todo a pesar de haber participado en la famosa “Caza de Brujas” de los años 50, en la que, ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas, denunció a varios trabajadores izquierdistas de la industria cinematográfica. Pero, quizás, el documento más significativo de su relación con el FBI es aquel fechado el 17 de julio de 1936 en el que Hoover le asegura una identidad norteamericana incuestionable de por vida. ¿Casualidad que se asegure esa nacionalidad un día antes de comenzar la Guerra Civil española? 

Lo cierto es que varios meses antes le habían tomado las huellas dactilares durante una convención masónica. Para terminar me gustaría citar un párrafo de la carta de condolencia que dirige Hoover a la viuda de Disney cuando este muere en 1966: “His dedication to the highest standards of moral values an his achievements Hill always stand as an inspiration to tose who were privileged to know him”- “su dedicación a los más altos niveles morales siempre serán inspiración para aquéllos que tuvieron el privilegio de conocerle”. No sabemos si Mojácar tuvo el privilegio de conocerle y de haber sido la cuna de su nacimiento. Sea como sea, lo que es innegable, que español o no, forma parte de la historia de Mojácar y que de acuerdo o no con el personaje, ha sido uno de los más grandes cineastas que ha conocido la Humanidad.

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