Los Vélez y el agua, historia de un encuentro

Los Vélez y el agua, historia de un encuentro

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La cultura del agua está muy presente en esta comarca almeriense, a través de molinos, lavaderos y aljibes, construcciones que forman parte de la historia y la cultura velezana.

La comarca de los Vélez es muy rica, tanto paisajísticamente, por sus cuevas y pueblos blancos; como en lo cultural, gracias a una arquitectura privilegiada. Además de populares monumentos como el Castillo de Vélez Blanco, existen otras construcciones menos conocidas pero igualmente espectaculares y características de la zona, como son las construcciones del agua. Molinos, lavaderos, acueductos y aljibes pueblan los Vélez con su encanto y forman un conjunto de elementos inscritos en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA).

La importancia de estas construcciones en un espacio semiárido, la mezcla que éstas presentan en estilos y formas y el intenso aprovechamiento de las aguas del Mahimón hecho a lo largo de los siglos, convierte estas obras en un símbolo de gran interés turístico. Hoy quedan 24 de los 28 ‘ingenios hidráulicos’ que se esparcían por la llamada Ribera de los Molinos, aunque éstos no eran los únicos presentes: también hubo batanes, fábricas de luz y de hilados y tejidos.

En esta zona se sitúan las construcciones hidráulicas más antiguas conocidas de los Vélez, construidas hace más de quinientos años. Desde el punto de vista histórico y etnológico son muy destacables los lavaderos, como el de María, y los aljibes de la zona. Entre éstos últimos cabe señalar los aljibes de Falces, el Ventorrillo, el Boquerón y Zalallos, siendo especialmente reseñables los dos primeros por sus dimensiones monumentales.

Pero sin duda, la importante concentración de molinos que existió en esta comarca en su día los hace las joyas de la corona entre todas las construcciones del agua en los Vélez. En la Ribera de los Molinos llegaron a concentrarse en seis kilómetros una treintena de edificaciones, casi todas molinos, que aprovechaban el agua para su funcionamiento. Para conocer alguno de estos molinos hidráulicos que aún se conservan hay que visitar Vélez Rubio y su Molino de la Punta de Abajo en la Rambla de los Pardos, o Vélez Blanco, donde se encuentra el Molino Segundo o de Zacarías. También son muy conocidos el Molino de la Palencia, en río Caramel, en María; el Molino de la Cueva de Ambrosio, en Vélez Blanco; y el Molino de Caliches, en la rambla de Chirivel.

El número de estas construcciones que pueden ser visitadas es prácticamente infinito: las balsas de La Monja, La Pólvora, Calderón, La Punta de Abajo, etc.; las caces o acequias, los acueductos y cubos… una riqueza arquitectónica que habla de una época y de un estilo de vida.

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