La Puente de Alhama de Almería es declarado Bien de Interés Cultural

La Puente de Alhama de Almería es declarado Bien de Interés Cultural

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Situada sobre el barranco del Moralillo, este inmueble se localiza a las puertas de las Alpujarras orientales y forma parte del paisaje cultural de la sierra de Gádor y el valle del Andarax. Su construcción está asociada a las actividades socioeconómicas vinculadas a la minería y a la uva de mesa desarrolladas durante los siglos XIX y hasta la segunda mitad del siglo XX.

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha acordado inscribir, a instancias de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico (CGPHA), como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de Monumento, La Puente de Alhama de Almería, construcción de estilo neoclásico vinculada a las grandes obras de ingeniería proyectadas durante el reinado de Carlos III.

Los valores que justifican su inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz son de carácter arquitectónico, histórico, etnológico, paisajístico, científico y técnico. La característica común del paisaje cultural donde se inserta el elemento se basa en la actividad minera y en la de la uva de embarque, desarrollada en la sierra de Gádor y el valle del Andarax, respectivamente.

En cuanto a su valor arquitectónico, cabe resaltar la monumentalidad y calidad de la obra. En concreto, este inmueble, de estilo neoclásico, presenta unas dimensiones de aproximadamente 26 metros de altura y 45 metros de longitud, así como unos 7 metros de luz en vano central. Y su ubicación hace que el bien resalte entre los barrancos y bancales que conforman el territorio.

La Puente de Alhama, terminado de construir o reconstruido en 1907, se estructura en dos cuerpos diferenciados. El primero, directamente sobre el cauce y construido en piedra caliza, está conformado por un arco de medio punto. El segundo se compone de tres arcos del mismo tipo, siendo el central de mayor tamaño que los laterales. Las dovelas de los arcos y las pilas se corresponden con sillares, mientras que los rellenos son de mampostería.

El pretil, de mampostería, está separado por una doble hilada de ladrillo que actuaría como alero y sobre la que aparecen los desagües de la calzada, compuestos por pequeños vanos adintelados, rematados por canaleras de piedra del lugar. Destacan unas prominentes impostas y cuatro plintos contrafuertes rematados por bolas en el interior del vano central del segundo cuerpo. Toda la obra está cimentada en la roca esquistosa de la zona apenas desbastada, sobre la que se asentaron las primeras hiladas.

Las sillerías bajas, así como los dos arcos laterales del cuerpo superior están encajados en la piedra natural, aumentando así las superficies de apoyo y disminuyendo las tensiones sobre el terreno. La placa conmemorativa de 1807 que aparece en el pretil del edificio, en la que podemos vislumbrar: «Se remató esta obra el día 2 de agosto de 1807» es el único dato histórico concreto que existe de su construcción, por lo que puede relacionarse con las grandes obras de ingeniería proyectadas durante el reinado de Carlos III y el auge de la minería en la sierra de Gádor.

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