La cercanía de Anni B. Swett enamora al Apolo

La cercanía de Anni B. Swett enamora al Apolo

Crónica por Melanie Lupiáñez.

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Anni B Sweet en el Teatro Apolo de Almería.
Anni B Sweet en el Teatro Apolo de Almería.
Anni B Sweet en el Teatro Apolo de Almería.

Un acústico personal, desnudo, vibrante, delicia de melómanos, alimento para sensibles. Como resumen al paso de Anni B. Sweet por el Apolo de Almería el pasado viernes. Un formato de conciertos íntimos que presenta Palabra de músico.

“Anni sé dulce” decía una amiga a la cantautora Ana López en sus inicios cuando buscaba un nombre para darse a conocer mientras escuchaban Johnny B. Goode. Aquella advertencia en referencia a los mensajes de sus letras que rasgan el alma bautizó a la artista como Anni B. Sweet. Aunque a ella no le gustan las etiquetas, prefiere fluir, dijo en la entrevista previa.

Sobre las tablas un sofá y sillón antiguos, una mesa con dos copas de vino, una lámpara de pie y como intruso un teclado. Aquella escenografía asemejaba un garito, solo mirar hacia los lados, estar rodeado de gente, el olor a madera vieja y butacas sobadas recolocaba al espectador en el teatro. La malagueña se vio tímida de esas personas que se sonrojan con un elogio, que no halago, porque es innegable que canta bonito y cuando lo escuchó en voz de una asistente ella agradeció retraída. Sin embargo el escenario era suyo detrás de su guitarra acústica.

En cuanto al teclista, “Gabri”, dejó todo el protagonismo a la cantante, solo intervino para hacer una broma mientras la vocalista trataba de colgarse la guitarra. Aunque su papel también fue elemental en el desarrollo del concierto. La complicidad y horas de ensayo entre los músicos se veía cuando seguían el compás con los pies, de manera que a ratos podía verse una batería.

La introducción antes de cada tema para explicar la canción, cómo la compuso o la historia que había detrás de cada pieza acercaba aún más al espectador a esos mensajes bucólicos envueltos en armoniosas melodías. Locked in verses, At Home, Knives, Motorway y alguna más sonaron antes de la primera mitad del concierto. En ese momento la cantautora se dirigió al público: “¿me queréis preguntar algo?”, los asistentes apabullados callaron, “no, ya he hablado mucho antes” dijo López entre risas, entonces se hizo la primera pregunta.

– ¿Qué sientes cuando te dicen que se identifican con tus letras?

– Es lo más hermoso que me pueden decir, porque no me siento sola.

Porque la cantante escribe para desahogarse, decía en la entrevista inicial. “Es un poco asqueroso lo que voy a decir pero es como un vómito”, así lo expresó. A lo largo de la noche confesó que esas generalidades a las que hacía referencia en realidad eran sus vivencias.

Otra mujer entre el público

– ¿qué música escuchas?

– Bob Dylan, Jefferson Airplane, Janis Joplin. Rock de los sesenta.

– Se notan las influencias.-Replica la asistente.

Como introducción a Getting older… crecer, hacerse viejo, “mientras estamos aquí envejecemos y, bueno… he jodido un poco el mensaje, pero todo lo que sea verdad debe ser bonito”. La letra, la tenue iluminación, la sentida interpretación, la voz etérea y rota, hacían un nudo en la garganta.

Por supuesto no faltó la versión particular de Anni B. Sweet de Take on me acompañada por los chasquidos de los dedos del público hacia el final del tema. Aquella señal de sinergia fue percibida y agradecida por la cantante. El cierre lo puso Shiny days sin micro por petición de una asistente, ella bromeó “¿queréis saber si esto es de verdad?” y cantó esa historia de amor imposible. Esa fue su despedida a un concierto estelar. Después photocall para los fans y atenciones de una artista cercana a sus seguidores.

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