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El periodista gastronómico Curro Lucas cree que el futuro de la cocina almeriense pasa por la «comida de siempre»

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Babilonia, agencia de comunicación, marketing y publicidad de Almería, ha celebrado la quinta edición de su ciclo de entrevistas ‘De Aqaba a Babilonia’. Tal y como explicaba su director, Alberto Gutiérrez, “apostamos por traer a personas destacadas en distintos ámbitos”. Ayer el protagonista fue Curro Lucas. “Entrevisté a Curro hace unos años, además de periodista gastronómico es profesor del Máster The Foodie Studies, coordina Almería is different y es miembro de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo, entre otras cosas. Es una suerte tener hoy aquí a Curro para que nos cuente qué tal comemos los almerienses”, destacaba Gutiérrez. 

Tras entregar el testigo de la Capitalidad Gastronómica a Murcia se hacía necesario un debate con el fin de ver lo que ha supuesto Almería 2019 desde una óptica amplia, por lo que el periodista quiso mostrar su opinión al respecto: “En el fondo no me veo capacitado y seguro que me faltan datos, pero me llama la atención que ni durante la candidatura, ni durante la capitalidad apenas ha habido crítica en cuanto a Almería 2019. Ni en las redes sociales, ni en la prensa, ni por parte de la oposición. La crítica constructiva es buena para mejorar las cosas, y en ese sentido creo que con Almería 2019 se ha perdido una oportunidad de oro para reflexionar colectivamente más en profundidad sobre nuestro modelo de la tapa, las recetas que nos diferencian y nos identifican, la puesta en valor de la materia prima local y muchas otras cuestiones relacionadas con la gastronomía”.  

En cuanto al balance de los 12 meses en los que la ciudad ha disfrutado de esta distinción, Lucas ha asegurado que desde su punto de vista “no había unos objetivos y una estrategia bien definidos, y eso se ve en las conclusiones oficiales, con un análisis centrado más en lo cuantitativo que en lo cualitativo”.

Socializar en el siglo XXI

El ritmo de vida actual hace que cada vez pasemos más tiempo solos y que apenas podamos cocinar en casa, por lo tanto, las formas en las que nos relacionamos con otras personas están cambiando “las nuevas generaciones socializan en torno a Netflix y no al vino o la cerveza, estamos perdiendo la calle, el contacto con los demás”, apuntaba Lucas. “Las grandes superficies han visto que tienen una oportunidad en esto y se están lanzando a ello, como ya hacen algunos supermercados con el servicio de comida lista para tomar en el propio local”, señalaba el periodista, que también señalaba que “los restaurantes tendrán que ponerse las pilas o desaparecerán”.

El futuro de la gastronomía almeriense

También hubo tiempo para aventurarse a predecir el lugar que ocupará en el futuro el arte del comer en la provincia. Lucas apostó por “la comida de siempre, ya lo estamos viendo. Se está hablando mucho en la alta cocina de volver al guiso tradicional, la comida que libera la honestidad de los alimentos. Existe mucha riqueza en el guiso más allá de los gurullos o el trigo, tenemos que recuperar la cuchara”, aseguraba el periodista.

 “En Almería tenemos ciudadanos de más de 100 nacionalidades y a mí me gustaría ver lugares de comida ecuatoriana, peruana, senegalesa o rumana, por ejemplo”, reivindicaba Lucas ante las preguntas del público. Entre sus comidas internacionales favoritas quiso destacar varias como la mexicana, la tailandesa o la peruana, “que son muy vibrantes y mezclan sabores salados, dulces o ácidos con audacia”, precisó.

Tapas y veganismo

“El modelo económico de la tapa está agonizando, antes se tapeaba en la barra y en las mesas se servían raciones, pero con la crisis los hosteleros tuvieron que abrir su oferta y eso está rompiendo al sector”, explicaba Lucas, quien también añadió que es “partidario de la tapa honesta, la de plancha por encima de las demás, en el caso de Almería”.

En referencia al veganismo como movimiento, el redactor especializado en gastronomía quiso poner de manifiesto que un plato vegano “no tiene que ser mejor ni peor que otro, sino que tiene que estar bien planteado. Se pueden hacer platos maravillosos con legumbres, por ejemplo, el problema es cuando se convierte en una religión”, concluyó. 

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