Ecologistas lamentan la vuelta del ladrillo

Ecologistas lamentan la vuelta del ladrillo

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El caso del hotel El Algarrobico está lejos de solucionarse.

Almería, junto a Castellón, es la provincia con más viviendas en espera de ser vendidas. Es un claro ejemplo de lo que ha ocurrido en estos útlimos años con la burbuja inmobiliaria, un tiempo en el que se vio al ladrilo como una salvación para todos los males. Y nada más lejos de la realidad, ya que el exceso de contrucción desembocó en una burbuja inmobiliaria y ésta, en la crisis que actualmente vivimos. Ante esta situación, el Grupo Ecologista Mediterráneo (GEM) lamenta que desde los poderes públicos se siga apostando por el desarrollo urbanístico como fórmula para crecer.

Casos como el del hotel El Algarrobico, las viviendas ilegales del Almanzora, urbanizaciones como las del Campillo del Moro, Hoya Altica o las Marinas de Aguamarga son «fantasmas del pasado que políticos y partidos tratan de rescatar para beneficio de unos pocos y para volver a poner en solfa un futuro que, de esta forma, se torna aún más negro», opina este grupo conservacionista.

El GEM pone el grito en el cielo ante la actitud de las administraciones, empeñadas en que abra el Algarrobico. «Nada les cuesta falsear la realidad con falacias como que este hotel generaría hasta 300 o 400 puestos de trabajo, demostrando o bien mala fe o bien una ignorancia aún más preocupante por cuanto un hotel de esas características, según explican expertos del propio sector turístico, sólo tendría niveles altos de ocupación durante dos o, en el mejor de los casos, tres meses al año». Según estudios de este grupo, el hotel tendría una plantilla que no superaría los 80 trabajadores, una cifra sensiblemente menor que la esgrimida por los poderes públicos.

Del mismo modo, GEM ve «preocupante» la legalización de 12.000 viviendas por parte de la Junta de Andalucía en la comarca del Almanzora. «Los ayuntamientos, que se saltaron las leyes a la torera, no han tardado en aprobar mociones pidiendo más, no sólo las que inicialmente podían ser legalizadas, sino la totalidad de unas viviendas construidas sobre suelos no urbanizables».

Ante esta situación, este grupo ecologista pide  aprovechar el turismo sostenible como motor económico, la promoción de una industria agroalimentaria basada en la calidad y el desarrollo de un sistema de energías renovables.

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