Cincuenta años sobre las tablas y «loco por cantar»

Cincuenta años sobre las tablas y «loco por cantar»

Crónica por Melanie Luipiáñez.

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Raphael en plena actuación.
Raphael en plena actuación.
Raphael en plena actuación.

La presentación de su nueva gira fue un lleno absoluto los días de espectáculo en el Auditorio Maestro Padilla de Almería, unas 2.200 personas disfrutaron de su voz, fuerza y energía. 41 canciones sin interrupciones, sin coros. Infatigable a unos días de cumplir 74 años un consagrado de la música española, reconocido mundialmente y arropado por la escena independiente de nuestro país. Raphael no necesita presentaciones.

Los músicos tocan una potente melodía guitarrera para dar la introducción un flashazo de luces sorprende y al momento él sobre el escenario, el artista, Raphael recibido en pie y con una fuerte ovación. A continuación cantó “Infinitos bailes” tema que da nombre a su nuevo álbum, compuesta por Mikel Izal.

Siempre agradecido a su público y sonriente, una energía que transmite a la platea, a los palcos, a la grada y llegaba hasta el gallinero. Durante el repertorio sonaron sus éxitos de siempre los que están en el imaginario de tantos aunque no sean fans. “Mi gran noche” no tardó en hacerse esperar, fue el quinto corte.

Canciones lentas, emotivas, bailables y con ritmos latinos. Cuando sonaba “Vive tu vida” las grandes pantallas de la parte trasera del escenario mostraron imágenes de la trayectoria del cantante; sus inicios, fragmentos de las películas que ha hecho y fotos de la actualidad.

Aunque su faceta interpretativa fue más que latente durante todo el show, uno de los puntos interpretativos más destacables se dio al cantar “Por una tontería” y “Nostalgias”. En estos temas el gran piano de cola negro que había en el escenario tomaba protagonismo. Era una escena más íntima, el instrumento y la voz. Raphael impregnado por las palabras de “Por una tontería” tomó un vaso en la mano y lo estampó contra el suelo en un gesto de coraje, para volver sonriente, agradecido y muy emocionado al acabar la música.

El sabor lo aportaron Gracias a la vida, Acuarela del río, El gavilán y Cuando llora mi guitarra en este punto el jienense se rodeó por las guitarras y ofreció un acústico mágico. Destacable también el emotivo tema La última ovación, escrito por la cantante Vega y dedicado a toda una trayectoria y a su mujer, Natalia Figueroa.

El broche final lo puso Como yo te amo el público el pie dirigido por Raphael cantaba: “amor, amor, amor” y lanzando el corazón en un gesto de amor a sus seguidores que se rompían en aplausos cerró el concierto. Aunque los fans más fervientes le esperaban en la puerta, pidieron autógrafos y el deseo fue concedido a una afortunada. La seguidora había preparado una cartulina rosa con grandes letras de colores, se puso tan contenta que salió corriendo detrás del coche saludando al artista, acompañada de su madre, por supuesto, porque la niña del abrigo rojo no llegaba a los 10 años.

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