A lo largo de los últimos años ha vuelto a saltar repetidamente a la actualidad el accidente nuclear en Palomares. Muchas preguntas de antaño han encontrado unas respuestas no deseadas cuatro décadas más tarde. En el levantamiento del nuevo mapa radiométrico se han localizado niveles de contaminación significativamente mayores que los acordados con los norteamericanos, tras la descontaminación que siguió al suceso en 1966. Sin embargo, lo único que ha pervivido en la memoria colectiva ha sido la anécdota, el sainete materializado en el baño de Fraga, cuando no un conjunto de mitos y leyendas alejadas de la realidad. Por su singularidad e indiscutible relevancia, por las secuelas de una historia inacabada, percibida como historia interminable, vamos a repasar lo sucedido y analizar sus consecuencias a través de los tres estadios del tiempo.