Contra la realidad

Al final la realidad no es como deseábamos. Y el mundo se ha convertido en otra cosa. De ahí el desencanto y la decepción del periodista. En parte, todo se debió a la evolución de unos acontecimientos, impulsados por los intereses de un sistema que manipuló la orientación de los ciudadanos desde el poder. Y lo que inicialmente fue un entusiasmo general, del que el periodista no está arrepentido, se fue convirtiendo en escepticismo.








