Bebés robados, cuestión de Estado e Iglesia

Empezó siendo una política programada de la represión franquista tras la guerra civil, con la complicidad de la jerarquía del nacional-catolicismo. El robo de bebés de mujeres republicanas que daban a luz en las cárceles del régimen saltó a la luz pública, en toda su dimensión, gracias a la aparición reivindicativa de la Memoria Histórica, después de muchos años de silencio, aunque no se pudieron ocultar las sospechas. Poco a poco, sobre todo ya en el siglo XXI, empezaron a leerse reportajes en la prensa, entrevistas, noticias, un volumen amplio de denuncias que empezaron a moverse lentamente por los pasillos de los juzgados, a la espera de que la Justicia tomara cartas en el asunto. Y un número destacado de aquellos padres y sus descendientes recorren la actualidad, con demandas, en busca de sus hijos desaparecidos. Pero es que este asunto saltó más allá de los años de la represión de la dictadura hasta alcanzar los años de la Transición y de la democracia. Y se conocen casos de presuntos casos de “bebés robados”, hechos denunciados ocurridos en los años 70 y 80. En toda su globalidad. Junto a ello, otros casos, no ya de represalias políticas, sino de “bebés desaparecidos” de jóvenes madres solteras, de familiar pobres o marginales. En algunos casos, es posible que la madre víctima renunciara a su bebé, porque ser madre soltera en aquellos tiempos (y todavía hoy en muchos ámbitos sociales) era un estigma; pero en muchos casos denunciados no hubo tal renuncia.












