Mimando la Ribera de la Algaida

Mimando la Ribera de la Algaida

Varias asociaciones ponen en valor la Ribera de la Algaida y las Salinas de San Rafael con limpiezas y apadrinamientos de tarays

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Una de las charcas de la Ribera de la Algaida
Una de las charcas de la Ribera de la Algaida
Una de las charcas de la Ribera de la Algaida
Una de las charcas de la Ribera de la Algaida

A medio camino entre los núcleos urbanos de Roquetas y Aguadulce se encuentran la Ribera de la Algaida y las Salinas de San Rafael, dos espacios íntimamente ligados y cargados de valor histórico y natural. Conforme pasan los años se van consolidando como un remanso de paz entre dos centros urbanos muy dinámicos y con gran densidad demográfica.

La Algaida es un humedal costero que se encuentra incluido desde 2008 dentro del dominio público marítimo-terrestre. No obstante, pesa todavía sobre esta declaración un recurso presentado por el propio Ayuntamiento de Roquetas de Mar para anular esa protección, puesto que sus planes para la zona consistían en una urbanización y campo de golf. Sin embargo, poco a poco este espacio natural va caminando hacia su protección definitiva, pues el pasado 2 de febrero fue incluida en el Inventario de Humedales de Andalucía.

Concentración en defensa de las Salinas y la Ribera de la Algaida el pasado 21 de enero
Concentración en defensa de las Salinas y la Ribera de la Algaida el pasado 21 de enero

Por su parte, el futuro las Salinas es mucho más incierto. Estas históricas instalaciones salineras se encuentran amenazadas por un proyecto urbanístico, también del Ayuntamiento de Roquetas, que pretende construir sobre ellas una torre de 28 pisos de altura y varios hoteles. Además, los planes que años atrás el consistorio había planeado sobre la Algaida, ahora los ha situado a su alrededor, lo que también supondría un daño gravísimo para ella, según apuntan las asociaciones ecologistas.

Para oponerse a estos planes urbanísticos, se han organizado en torno a la plataforma ‘Salvemos Las Salinas’ más de 15 colectivos locales y provinciales de todo tipo: asociaciones vecinales, grupos ecologistas, asociaciones para el estudio de la naturaleza, colectivos en defensa del patrimonio histórico…

Voluntarios de Serbal retirando aceite de coche usado de la Ribera de la Algaida
Voluntarios de Serbal retirando aceite de coche usado de la Ribera de la Algaida

Junto a la presentación de alegaciones y movilizaciones reivindicativas, como la concentración del 21 de enero de este año o la cadena humana del 25 de febrero, los colectivos que integran ‘Salvemos Las Salinas’ han preparado todo un calendario de actividades abiertas a la ciudadanía para conocer la fauna, flora y valor histórico de las Salinas de San Rafael y la Ribera de la Algaida.

Algunos bidones retirados durante la limpieza
Algunos bidones retirados durante la limpieza

Una de ellas fue una jornada de limpieza el pasado 17 de marzo, organizada por Serbal (Sociedad para el Estudio y la Recuperación de la Biodiversidad Almeriense), una de las asociaciones con trayectoria más larga en defensa de este espacio natural. Esta actividad, además, se enmarca dentro del Proyecto Libera de Apadrinamiento de Espacios Naturales. En ella se retiró aceite usado de automóviles, «uno de los residuos más contaminantes y que resulta especialmente dañino para el medio acuático», nos cuentan desde Serbal. Esta labor supuso retirar arena impregnada con este aceite para evitar que profundice en el humedal.

Sasi Barroso explicando la actividad de plantación de tarays
Sasi Barroso explicando la actividad de plantación de tarays

Otra de las actividades fue la plantación de tarays, un proceso que durará varios meses y que tuvo como punto de arranque este 26 de marzo. Ecologistas en Acción, otra de las asociaciones especialmente implicadas en defender la Algaida, que distribuyó una serie de esquejes de tarays entre los participantes con la idea de que los volvieran a traer este otoño. El taray es un arbusto propio del clima seco y con alta salinidad de la Ribera de la Algaida. «Como el taray se propaga muy bien por estacas, la idea es que esas familias acojan un pequeño taray hasta el mes de noviembre, cuando se plantaría en la Algaida», nos cuenta Sasi Barroso, miembro de Ecologistas en Acción.

Esqueje de taray
Esqueje de taray

Además, la intención es que las familias adquieran el compromiso de regar el taray de forma regular, puesto que las condiciones en el verano son muy duras y sin este riego complementario es complicado que pasen esta estación. También se pretender crear un vinculación entre los niños y este espacio natural. «Los niños van a estar ligados a la Algaida, van a hacer que las familias les lleven. Dentro de unos años, cuando tengan 16 años vayan a la Algaida y vean su taray, a lo mejor está más grande que ellos».

Sasi Barroso dirigiendo el cuentacuentos a los niños
Sasi Barroso dirigiendo el cuentacuentos a los niños

En esta jornada, además, se inculcó el concepto de reciclaje, utilizando como maceteros botellas y tetrabricks, llenos de tierra y con las estacas plantadas, de 15 cm de largo cada una. Para que los niños entendieran mejor esta actividad, Ecologistas en Acción también realizó un cuentacuentos con «El cuento del Taray Cuentista», donde se explica cómo «al avanzar el progreso, el ser humano va destruyendo humedales y nos quedamos sin esas charcas, sin los animales, sin la vegetación», prosigue Sasi.

Además, los tarays darán sombra y crean un microclima, para que otras plantas crezcan por debajo, a la vez que se embellecerá la zona. «Con esta plantación de tarays podemos mejorar nuestra calidad de vida y la del propio humedal», nos aseguran desde Ecologistas en Acción. Actividades como éstas caminan en la línea de difundir el valor de nuestros espacios naturales; Sasi Barroso lo tiene muy claro: «hasta que no entendamos las cosas y no tengamos la información de qué son y para qué están ahí, no las vamos a valorar. Así que si queremos defender la Algaida tenemos que conocer todas sus plantas y todos los animales que viven con ellas».

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