Antonio y Javier Egea, unidos por la pintura en Roquetas

Antonio y Javier Egea, unidos por la pintura en Roquetas

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Antonio Egea habla sobre sus cuadros con Maria Dolores Ortega y Eloísa Cabrera.
Antonio Egea habla sobre sus cuadros con Maria Dolores Ortega y Eloísa Cabrera.

El Castillo de Santa Ana acoge hasta finales de marzo una exposición conjunta del artista velezano Antonio Egea junto a su hijo Javier. Se trata de una muestra que reúne una selección de su obra artística. Egea, el padre muestra sus pinturas, sus grabados y sus esculturas, mientras que Javier Egea ofrece una visión de su trabajo fotográfico y su pintura.

Diego Reche, escritor velezano y amigo de la familia Egea ha escrito un texto en el catálogo que se ha realizado de la exposición donde asegura sobre Antonio Egea que ‘el artista encuentra en la naturaleza o en el tronco de una secuoya lo que los demás tal vez no vemos y nos lo ofrece, como aquellos hombres de Altamira que vieron en las protuberancias de la roca a los bisontes. Así es la mirada de Antonio Egea, desentrañando de las cosas la imagen que luego convierte en obra de arte y nos muestra la manera de mezclarse con todo lo creado a través del arte, de esa fusión de la pintura, la escultura y de un tronco de secuoya”.

Con respecto a Javier Egea, el poeta y escritor Diego Reche sostiene que “Javier Egea es un pintor libre y un retratista original, donde a veces se mueve entre el gesto serio o sereno del personaje o la caricatura, que tanto comunica. Sus retratos nos muestran, más allá del trabajado proceso técnico de creación, la búsqueda de un momento, de un gesto que defina el interior de la persona retratada”.

Vida de artistas

Antonio Egea Martínez nace en Chirivel en 1950, hace bachillerato en Vélez Rubio y magisterio en Almería. Cursa estudios de arte en Valencia y Barcelona. Se casa, tiene dos hijos y tras ejercer tres años su profesión en Sabadell, establece su residencia en Vélez Rubio, en una casa señorial que compra y restaura y donde se hace un estudio de pintura y grabado el cual sigue utilizando. Esta localidad, a través de su Ayuntamiento, le concede el premio Maimón, un reconocimiento por su colaboración abnegada y en ella ejerce de maestro de primaria hasta jubilarse.

“El término jubilado o de cese como funcionario civil en el ejercicio de su carrera o destino, dada la personalidad de Antonio, es bastante desacertado y engañoso puesto que para él estar vivo es estar activo, porque es además maestro grabador y un estudioso de la pintura. Hace más de cuarenta años que le conozco y siempre le recuerdo con un pincel en la mano, es decir, como un pintor perseverante y paciente para conseguir el objetivo marcado. Es la faceta predominante que seguirá practicando hasta que muera un día muy lejano. Añadiría, además de las facetas de pintor y grabador, la de investigador de técnicas artísticas como las de escultura, fotografía o la música, la que ha usado como esparcimiento, cuando formaba parte de un trío que versionaba canciones populares durante años”, sostiene el escritor Antonio B. Castillo.

Por su parte, Javier Egea se mueve con su obra en un “mundo onírico, invadido por personajes atemporales, modelados de una manera casi fauvista y escenarios inquietantemente absurdos. Así es la obra de Javier Egea, una ventana abierta a un mundo interior invadido por una atmósfera asfixiante en la que cualquier cosa parece a punto de ocurrir en ese preciso momento en el que el silencio lo inunda todo. Las acciones de los personajes parecen no atender a la lógica en su rutina diaria, ajenos, quizás a la mirada indiscreta del observador. A pesar de ser criaturas deformes e inadaptados en su mayoría, hay, sin embargo, cierta ternura en la manera de representarlos en el lienzo”, apunta Jesús Berral Rejano, artista plástico e ilustrador.

“Este artista posee una de las trayectorias más personales, sinceras y consecuentes dentro del panorama pictórico andaluz. Alejado de cualquier tipo de efectismo, de fórmulas trilladas hasta la saciedad y de una manera de hacer homogénea en nuestra generación, consigue con una pintura desnuda, precaria y austera hacernos conectar de manera instantánea con la psique de sus personajes, pero hay, no obstante, otra vertiente en su obra, de igual o mayor interés: los retratos de pequeño y gran formato”, sostiene Berral.

A la apertura de la exposición que tuvo lugar en el Castillo asistieron la primer teniente de alcalde, Eloísa Cabrera; la concejala de Cultura, María Dolores Ortega; la directora del Castillo, Antonia María Lafuente. Desde la comarca de los Vélez hubo muchos amigos de la familia Egea.

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